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Noviciado Loyola Las estadísticas muestran que hay actualmente 20.408 jesuitas en 122 países.
Somos 242 Jesuitas en Centroamericanos: 173 sacerdotes, 35 estudiantes, 21 hermanos y 13 novicios. Todos los estudios pueden hacerse en la provincia y sólo se va al extranjero si es necesario algún curso de especialización o carrera especial. El joven jesuita debe hacer una carrera de 13 años: 2 años de Noviciado en Panamá, dos años de juniorado; 3 años de filosofía y Humanidades, próximamente, en Republica Dominicanja, dos año de magisterio en cualquiera de los 6 países de la provincia, y 4 años de Teología en la Universidad José Simeón Cañas (UCA), del Salvador. Algunos datos del: De los novicios: De primero jóvenes son ocho: tres guatemaltecos: Oliver Josué Aroche (23), finalizó el tercer año de Medicina; Henry Monroy Morán (27), segundo año de Profesorado en Pedagogía, y Carlos René Sop (24), tercer año de Contaduría pública y Auditoría; dos salvadoreños: Cruz Antonio Calles (21), Bachiller; y Mario Ernesto Vásquez (24), último año de Contaduría pública; dos nicaragüenses: José Roberto Lazo (30), Médico; Denis Jesús Salgado (25), Médico; un costarricense: Christian Garita Pulido (29), Licenciado en Administración de Empresas con énfasis en Finanzas y Banca. De segundo son cinco: un nicaragüense: Yamil Alberto Ríos Acuña (22), con una año de estudios en Ingeniería Agropecuaria,(UCA) ; tres salvadoreños : Wilmer Cecilio Sánchez Molina (26), con tres años de economía (UCA); Mario Ernesto Cornejo Mena (22), tres años de Ing. Mecánica (UCA); José Antonio Rubio Aguilar (24), Técnico en Electricidad, y un guatemalteco: Gerardo Chivalán Carrillo (24) Un año de Ing. en sistemas.. Del Equipo formación: El maestro, José Domingo Cuesta. Panameño. mingo@jesuits.net El noviciado termina con la confirmación, por parte del sujeto, de la certeza de su vocación; y si la Compañía lo considera apto, le permitirá hacer los votos de perpetua pobreza, castidad y obediencia. SER JESUITA Es peregrinar cada día y todos los días por un camino hacia Dios. Tratando de colaborar con la ES la exageración de la pregunta sobre Dios. CÓMO SE FORMA UN JESUITA Toda la formación de los nuestros, lo mismo escolares que hermanos, deben responder a las En consecuencia, la formación en la Compañía no es -en primer lugar- para beneficio del propio sujeto, sino más bien para beneficio del prójimo, a quien está llamado a ayudar. Por eso, la Compañía opta por una formación de "alta calidad", ya que mientras uno mejor se forme, mejor va a poder servir a los demás. Esta opción va a suponer una larga formación; sin embargo, el tiempo que ella dure deja de ser importante, pues uno ya ha decidido entregarle toda su vida a Dios, viviendo y muriendo en la Compañía. La formación de la Compañía se basa en la libertad responsable. Se trata de que los estudiantes jesuitas se formen aprendiendo a decidir lo que es más conforme al servicio de Dios, sin tantas normas externas que pueden nublar u obstaculizar su capacidad a decidir correctamente. El "juniorado". (En C.A., Nicaragua). Hechos los votos del noviciado, se inicia -con el juniorado- la larga formación intelectual. Esta etapa que dura más o menos dos años, y en ella se hacen estudios de humanidades: historia, literatura, idiomas, artes, etc., con la intención de sensibilizar al sujeto hacia las diversas dimensiones y complejidades de la vida y expandir su horizonte al deseo de un servicio más universal. La "filosofía". (En C.A, Guatemala). Tiene una duración aproximada de tres años, y tiene por objetivo enseñar a pensar con lógica y precisión, formar el sentido crítico, abrirse a otras maneras de pensar y preparar las bases para los estudios teológicos. El '"magisterio". (En cualquier país de C.A). Normalmente dura dos años y su fin es contribuir a alcanzar una madurez religiosa y apostólica. Es una etapa en donde se interrumpen los estudios y el jesuita se sumerge en la realidad de la vida cotidiana, trabajando en alguna de las obras de la Compañía (usualmente en alguna obra educativa). Es una época de preguntas, cuestionamientos y reformulaciones que sirven para confirmar su vocación y abrir el apetito a los estudios teológicos que siguen. La "teología". (En El Salvador. C.A) Tiene una duración aproximada de cuatro años y se orienta a obtener el bachillerato en teología. Se pretende que los estudios de teología sean de alta calidad ya que serán el medio primero y principal para el trabajo espiritual de la Compañía. Usualmente, al terminar sus estudios teológicos, el estudiante pide ser ordenado sacerdote. Los "estudios especiales". . Después de la teología y ya siendo sacerdotes, los jesuitas hacen estudios especiales: doctorados, maestrías o carreras civiles. La duración de esta etapa dependerá de la clase de estudios que se esté realizando. La "tercera probación". Aproximadamente unos quince años después de haber ingresado en la Compañía, todos los jesuitas se someten a una última prueba: la tercera probación. Se trata de una experiencia similar a la del noviciado y de una duración aproximada de 6 meses, en donde se propicia una profunda experiencia de encuentro con el Señor y se renueva la vigencia del llamado a vivir y morir en la Compañía, sirviendo al Señor en la ayuda del prójimo. En esta prueba, la Compañía evaluará, por última vez, la aptitud del sujeto para ser admitido definitivamente en ella. Los "últimos votos". Después de la tercera probación, si el sujeto ha sido considerado apto para ser de la Compañía, ésta lo invitará a hacer sus últimos votos (los mismos que hizo al finalizar el noviciado, pero esta vez públicos y solemnes) y lo admitirá plenamente en ella, como jesuita formado (ya sea como profeso o como coadjutor espiritual). Hechos sus últimos votos, el jesuita se encuentra listo y dispuesto para ser enviado a trabajar donde la Compañía juzgue que podrá ser de mayor servicio a Dios y bien para el prójimo. La "formación permanente". Pero el jesuita nunca puede dejar de estudiar si pretende colaborar adecuadamente en el trabajo con el Señor. Por eso, si bien la formación formal termina con los últimos votos, para un mejor servicio divino, el jesuita deberá mantenerse actualizado y al tanto del desarrollo del pensamiento y de la reflexión contemporáneos. |