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Noviciado Loyola

Las estadísticas muestran que hay actualmente 20.408 jesuitas en 122 países.
Según "La Compañía en Números" , estadística preparada cada año por el Secretariado General de la Compañía, hay-a primeros de enero del 2003-un total de 20.408 jesuitas (14.368 sacerdotes, 3.067 escolares, 2.044 hermanos, y 929 novicios).

En la Provincia de Centroamericana de la Compañía de Jesús esta compuesta por los países: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Somos 242 Jesuitas en Centroamericanos: 173 sacerdotes, 35 estudiantes, 21 hermanos y 13 novicios. Todos los estudios pueden hacerse en la provincia y sólo se va al extranjero si es necesario algún curso de especialización o carrera especial.

El joven jesuita debe hacer una carrera de 13 años: 2 años de Noviciado en Panamá, dos años de juniorado; 3 años de filosofía y Humanidades, próximamente, en Republica Dominicanja, dos año de magisterio en cualquiera de los 6 países de la provincia, y 4 años de Teología en la Universidad José Simeón Cañas (UCA), del Salvador.

Algunos datos del:
Noviciado San Ignacio de Loyola.
Apartado 813-310 *Plaza Tocumen - Panamá - Panamá
Ubicado en Pedregal, calle J y calle I, casa # 148.
Teléfono: 2664282; 29003509
E-mail: loyopan@sinfonet.net

De los novicios:

De primero jóvenes son ocho: tres guatemaltecos: Oliver Josué Aroche (23), finalizó el tercer año de Medicina; Henry Monroy Morán (27), segundo año de Profesorado en Pedagogía, y Carlos René Sop (24), tercer año de Contaduría pública y Auditoría; dos salvadoreños: Cruz Antonio Calles (21), Bachiller; y Mario Ernesto Vásquez (24), último año de Contaduría pública; dos nicaragüenses: José Roberto Lazo (30), Médico; Denis Jesús Salgado (25), Médico; un costarricense: Christian Garita Pulido (29), Licenciado en Administración de Empresas con énfasis en Finanzas y Banca.

De segundo son cinco: un nicaragüense: Yamil Alberto Ríos Acuña (22), con una año de estudios en Ingeniería Agropecuaria,(UCA) ; tres salvadoreños : Wilmer Cecilio Sánchez Molina (26), con tres años de economía (UCA); Mario Ernesto Cornejo Mena (22), tres años de Ing. Mecánica (UCA); José Antonio Rubio Aguilar (24), Técnico en Electricidad, y un guatemalteco: Gerardo Chivalán Carrillo (24) Un año de Ing. en sistemas..

Del Equipo formación:

El maestro, José Domingo Cuesta. Panameño. mingo@jesuits.net
Ministro y ecónomo, Manfredo López. Guatemalteco. manfresj@jesuits.net
P. Francis Wallace. Confesor. (MIS).
De la formación en el Noviciado. (En C.A., Panamá), inicio en el año de 19775. Esta etapa dura dos años y tiene por objeto establecer los fundamentos principales de la espiritualidad ignaciana y confirmar -desde dentro si la Compañía es para el sujeto y si el sujeto es para la Compañía. En esta etapa uno se hace familiar con Dios en la oración y va conociendo y aprendiendo a querer a la Compañía, a la que ha decidido entrar.

El noviciado termina con la confirmación, por parte del sujeto, de la certeza de su vocación; y si la Compañía lo considera apto, le permitirá hacer los votos de perpetua pobreza, castidad y obediencia.

SER JESUITA

Es peregrinar cada día y todos los días por un camino hacia Dios. Tratando de colaborar con la misión de Cristo en la tierra.

ES la exageración de la pregunta sobre Dios.

ES sencillamente ser cristiano "hasta ser tenido y estimado por loco". A San Ignacio, nuestro fundador, lo definieron como un "loco por amor a Jesucristo".

NO es ningún honor. San Ignacio decía que debíamos cuidarnos del "vano honor del mundo" porque esto es una trampa para la verdadera vida y felicidad

NO es una carrera para ser más o tener más que otros. San Ignacio decía que la vida más feliz es la que se aparta de todo contagio de avaricia.

NO es ser más listo o influyente o autosuficiente. Para San Ignacio la vida de los hombres es regalo gratuito del "amor que desciende de arriba"

Ser Jesuita es dar la vida por lo que crees: por Jesús y su evangelio, frente al desafío de anunciar en nuestro tiempo la Fe y la Justicia que la misma fe exige.
Es vivir en una comunidad de servicio como "amigos en el Señor"
Es sentirse libre por el voto de pobreza para compartir la vida de los pobres y para usar todos nuestros recursos para el servicio de los otros.
Es sentirse libre por el voto de castidad, para ser hombres para y con los demás, en amistad y comunión con todos. Es sentirse libre por el voto de obediencia para responder a la llamada de Cristo por todos los lugares y a todas las personas que sea necesario, dispuesto a ser enviado a cualquier lugar del mundo por tal misión.

CÓMO SE FORMA UN JESUITA

Toda la formación de los nuestros, lo mismo escolares que hermanos, deben responder a las exigencias de evangelización en un mundo que se ve afectado continuamente por el ateísmo y las injusticias.
A vista de lo cual, la formación debe preparar hombres de fe, que puedan ser enviados, como miembros de la Compañía para el mayor servicio de la Iglesia a situaciones difíciles
Una vez que el candidato ha sido admitido en la Compañía, ésta se preocupará de formarlo adecuadamente con el objetivo de hacerlo apto para que colabore eficazmente en la búsqueda de la mayor gloria de Dios y del servicio al prójimo.

En consecuencia, la formación en la Compañía no es -en primer lugar- para beneficio del propio sujeto, sino más bien para beneficio del prójimo, a quien está llamado a ayudar. Por eso, la Compañía opta por una formación de "alta calidad", ya que mientras uno mejor se forme, mejor va a poder servir a los demás. Esta opción va a suponer una larga formación; sin embargo, el tiempo que ella dure deja de ser importante, pues uno ya ha decidido entregarle toda su vida a Dios, viviendo y muriendo en la Compañía.

La formación de la Compañía se basa en la libertad responsable. Se trata de que los estudiantes jesuitas se formen aprendiendo a decidir lo que es más conforme al servicio de Dios, sin tantas normas externas que pueden nublar u obstaculizar su capacidad a decidir correctamente.

El "juniorado". (En C.A., Nicaragua). Hechos los votos del noviciado, se inicia -con el juniorado- la larga formación intelectual. Esta etapa que dura más o menos dos años, y en ella se hacen estudios de humanidades: historia, literatura, idiomas, artes, etc., con la intención de sensibilizar al sujeto hacia las diversas dimensiones y complejidades de la vida y expandir su horizonte al deseo de un servicio más universal.

La "filosofía". (En C.A, Guatemala). Tiene una duración aproximada de tres años, y tiene por objetivo enseñar a pensar con lógica y precisión, formar el sentido crítico, abrirse a otras maneras de pensar y preparar las bases para los estudios teológicos.

El '"magisterio". (En cualquier país de C.A). Normalmente dura dos años y su fin es contribuir a alcanzar una madurez religiosa y apostólica. Es una etapa en donde se interrumpen los estudios y el jesuita se sumerge en la realidad de la vida cotidiana, trabajando en alguna de las obras de la Compañía (usualmente en alguna obra educativa). Es una época de preguntas, cuestionamientos y reformulaciones que sirven para confirmar su vocación y abrir el apetito a los estudios teológicos que siguen.

La "teología". (En El Salvador. C.A) Tiene una duración aproximada de cuatro años y se orienta a obtener el bachillerato en teología. Se pretende que los estudios de teología sean de alta calidad ya que serán el medio primero y principal para el trabajo espiritual de la Compañía.

Usualmente, al terminar sus estudios teológicos, el estudiante pide ser ordenado sacerdote.

Los "estudios especiales". . Después de la teología y ya siendo sacerdotes, los jesuitas hacen estudios especiales: doctorados, maestrías o carreras civiles. La duración de esta etapa dependerá de la clase de estudios que se esté realizando.

La "tercera probación". Aproximadamente unos quince años después de haber ingresado en la Compañía, todos los jesuitas se someten a una última prueba: la tercera probación. Se trata de una experiencia similar a la del noviciado y de una duración aproximada de 6 meses, en donde se propicia una profunda experiencia de encuentro con el Señor y se renueva la vigencia del llamado a vivir y morir en la Compañía, sirviendo al Señor en la ayuda del prójimo. En esta prueba, la Compañía evaluará, por última vez, la aptitud del sujeto para ser admitido definitivamente en ella.

Los "últimos votos". Después de la tercera probación, si el sujeto ha sido considerado apto para ser de la Compañía, ésta lo invitará a hacer sus últimos votos (los mismos que hizo al finalizar el noviciado, pero esta vez públicos y solemnes) y lo admitirá plenamente en ella, como jesuita formado (ya sea como profeso o como coadjutor espiritual).

Hechos sus últimos votos, el jesuita se encuentra listo y dispuesto para ser enviado a trabajar donde la Compañía juzgue que podrá ser de mayor servicio a Dios y bien para el prójimo.

La "formación permanente". Pero el jesuita nunca puede dejar de estudiar si pretende colaborar adecuadamente en el trabajo con el Señor. Por eso, si bien la formación formal termina con los últimos votos, para un mejor servicio divino, el jesuita deberá mantenerse actualizado y al tanto del desarrollo del pensamiento y de la reflexión contemporáneos.