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Ejercicios Espirituales

"Así como el pasear, caminar y correr son ejercicios corporales, de  la misma manera todo modo de preparar y disponerse para quitar de sí todos los afectos desordenados y así poder buscar y hallar la voluntad divina en la propia vida, se llaman ejercicios espirituales". (palabras de San Ignacio de Loyola) .

Estos ejercicios son métodos para ayudar al que hace los ejercicios, "el Ejercitante",a encontrar lo que Dios quiere concretamente de él en su vida. Los ejercicios recogen las experiencias de Ignacio en su camino de conversión y discernimiento.

Este carácter vivencial de los Ejercicios hace imposible entenderlos si la persona se contenta con leerlos: es necesario hacer la experiencia, recorrer el proceso vital al que invita Ignacio.

San Ignacio divide los ejecicicos en cuatros grandes bloques o "semanas", prescedidos por un prólogo, la consideración del fin del hombre y de la creación como "principio y fundamento" de lo que sigue.

Cada "semana" aporta elementos que nos ayudan a vivir de acuerdo con el ideal del Principio y Fundamento; dinamismo de amor y servicio a Dios y al hermano y de la libertad ante las cosas.

El Objetivo global de la experiencia es descubrir la manera concreta en que Dios quiere que el ejercitante le "alabe, le haga reverencia y le sirva". Para encontrar esa voluntad concreta, necesitamos en primer lugar una intensa purificación de nuestro desorden afectivo, del pecado y de las actitudes o tendencias que los alimentan .

Todo este proceso tiene siempre presente la búsqueda de la voluntad de Dios sobre el hombre.